Mientras más temprano, mejor.
Lo ideal es involucrar a un auditor:
- Antes de iniciar la obra
- Durante la ejecución
- Al cierre del proyecto
Existen riesgos en todas las etapas. Una auditoría continua permite:
- Evitar errores desde el inicio
- Detectar desviaciones a tiempo
- Maximizar ahorros y recuperaciones
Esperar al final limita las oportunidades de corrección.